Para mi querida nieta Guadalupe Luna (Guada de Trenque, como ella se presenta.
La
mañana en que Daniela se despertó mucho antes de lo acostumbrado, no sabía que
su día sería muy diferente a lo que estaba acostumbrada que ocurriera. Se
levantó muy despacio, para no despertar a su hermanito que dormía plácidamente
en la cama de al lado, y se dirigió sigilosamente hasta la cocina –totalmente a
oscuras- lo que le infundió un poco de temor.
Se
tropezó con un banquito que había quedado fuera de lugar desde la noche anterior y abrió la heladera
con la intención de tomar un poco de leche, que al pretender beberla directamente
del sachet que la contenía se derramó originando un importante charco en el
suelo.
Rápidamente
miró en derredor con la intención de localizar algún trapo de piso y, al no
encontrar ninguno buscó en uno de los cajones en donde se guardaban y, al
abrirlo, contempló con asombro que dentro dormía plácidamente un gatito, medio
atigrado, quien de inmediato abrió sus enormes ojos celestes y se la quedó
mirando como diciéndole “¿qué estás haciendo aquí?”.
Daniela
más que asustarse se maravilló del encuentro y con mucho cuidado –para evitar
que el gatito huyera- comenzó a acariciarlo mientras el animal se dejaba hacer en tanto se desperezaba estirando bien sus cuatro patas y, alzando su cabeza,
observó en el piso la leche derramada y de inmediato saltó de su cajón-cuna y
comenzó a beberla.
Al
terminar con esa grata tarea, la miró a Dani como pidiéndole un poco más, y esta la
satisfizo volcando más leche sobre un plato de sopa que estaba en el
escurridor. Cuando el gato terminó con este desayuno, se volvió a
Daniela y, como si fuera la cosa más normal del mundo, le dijo “gracias”,
sonido que paralizó a la niña, sorprendida de que el gato supiera hablar, pero sin
amilanarse le respondió “de nada gatito, ¿ cómo es que podes hablar ?”
Este
mirándola a la cara con esos grandes ojos, le dijo “no es tan extraño….todos
los gatos hablamos….lo raro es que vos nos puedas comprender….¿quien te enseñó?
“ – “A mi nadie, le respondió Daniela, pero quizás se deba a que ahora ya no
uso tapones en mis oídos, porque misteriosamente se me han curado” – “Ah que
bien, le respondió el gatito, se ve que por haber estado tanto tiempo con esos
tapones, has ido acumulando sonidos que las demás personas dejan pasar sin
escuchar y en cambio vos ahora, como compensación, escuchas mucho más que
ellos”.
Y
entonces siguió el diálogo. Que como te llamas? Que desde cuando dormís en el
cajón? Que haces durante el día? Y el gato le iba respondiendo: Me llaman don
Felipe porque nací en su casa, pero vos podes decirme Don que me gusta más; duermo
aquí desde el día que descubrí que tu mamá dejaba un poquito de la ventana
abierta por las noches, cuando quedaba encendida la calefacción; y durante el
día hago lo mismo que hacemos todos los gatos, como vos haces todo lo que hacen
los niños.
“
Sí pero yo te pregunto –le respondió la niña- porque a lo mejor, desde hoy
podemos empezar a hacer muchas cosas juntos. Por ejemplo ¿te gustaría
acompañarme al colegio ? A hacer los mandados? A andar en bici por la vereda?”
– “Pero por supuesto, le respondió Don, y también me gustaría que me enseñaras
a cantar porque te he escuchado y lo haces muy bien; a tocar ese pianito que te
regalaron en Navidad, que suena tan lindo; a andar en patines!! en fin a todas esa cosas que te divierten“
“A
vos te parece que podrás? – le dijo Daniela mientras le acariciaba la cabecita- creo que son cosas muy difíciles para un gatito” – “No creas -le
respondió Don- yo a cambio te enseñaría a treparte hasta las copas más altas de los
árboles; a esconderte en lugares insólitos; a visitar las
casas de los vecinos y espiarlos por las ventanas sin que se enteren; a incorporarte a nuestras reuniones de
gatos, ya que poder contar con alguien que nos escuche para nosotros sería muy
importante. Serías como nuestra vocera. ¿Qué te parece Dani?."
En
ese momento se apareció por la cocina, medio dormido todavía, su hermanito,
sorprendido al ver que Daniela estaba hablando sola. “No estoy hablando sola –le
dijo enojada- estoy conversando con este gato” “Jua jua jua -se rió Ernestito-
los gatos no hablan” – "Si le dijo Dani muy convencida, “ ellos hablan, lo que
pasa es que vos no los escuchas” – “Y porqué no los escucho?” – “Simple; mis
oídos ahora escuchan muchos más sonidos para compensar a los que antes no podía”
“ No vale, le dijo Ernesto, y se puso a llorar.
De
repente se escuchó clarita la voz de Don que decía: “Mira Ernestito, vos
también podes escucharme, siempre que quieras hacerlo, pero me vas a tener que
regalar algo que te guste mucho, mucho” – El niño se puso a pensar que era lo
que más quería hacer, si escuchar a un gato o entregarle algo propio. Descartó totalmente la pelota de fútbol de cuero, los disfraces y los anteojos negros luego
de un ratito le respondió. "Ya sé…te voy a entregar lo que más quiero en esta
vida, a mi hermana!!”
“No!!!
- saltó esta- ¿Cómo me vas a entregar a
mí? Y ya no seremos más hermanos?”
“Si,
no te preocupes porque como vos no me vas a entregar a mí, podemos estar los
tres y así divertirnos más que antes!!” – “Esta bien, intervino entonces el
gato- pero a cambio a mí entonces me gustaría presentarles a Donatela, la gatita que
vive en la casa de la vereda del frente y así podremos salir los cuatro” “No estoy
de acuerdo ! –afirmó con mucha firmeza Daniela- Primero tenía que compartirte
con mi hermano, está bien, pero ahora con otra gatita? Es el colmo, o nos
quedamos solo los dos, o me voy a dormir y se acabó el juego” Y desapareció
rumbo a su cuarto.-
Un
rato más tarde, la mamá llamó a los dos niños –que aun dormían- a desayunar, y
al aparecer Dani en la cocina se dirigió hacía el cajón-cuna del gatito y no
encontró a nadie. Entonces, muy despacito, le preguntó a Ernesto si recordaba
lo que había ocurrido en la cocina con el gatito y ante la respuesta de “¿Qué
gatito!!!!” cayó en la cuenta de que todo había sido un sueño, y un poquito se
entristeció.
Media
hora más tarde, cuando esperaba a su papá en la vereda para que la llevase al
colegio, escucho detrás suyo a una vos
que le decía “¿Cómo estas? “ Y al girarse vio al gatito, se agachó, lo levantó
y le dio un beso enorme mientras le decía “este será siempre nuestro secreto”, y ocultándole en sus brazos, se lo llevó al cole.
What do you want to do ?
New mail