Para Olivia Rivarola , mi dulce Oli, a quien se que le gustan estas historias y que un dia vivirá las suyas.-
El era un abogado ya maduro que se mantenia muy jovial a sus casi sesenta, en la plenitud de su gestion profesional que compartiamos en unas amplias oficinas muy centricas de la ciudad de Buenos Aires . Ella era apenas una casi veinteañera recien llegada de su Catamarca natal, adonde terminados sus estudios, a sus abuelos, con quienes habia compartido su vida luego de la temprana muerte de sus padres, se les hizo muy dificil retenerla, y asi fue remitida en custodia a su otra abuela quien, por entonces, se desempeñaba como Secretaria en el Estudio adonde trabajabamos y que alli la llevo para trabajar junto a ella.
Las tareas que le fueron asignadas a la niña eran menores y, entre ellas, las de atender las llamadas telefonicas, recibir a los clientes, servir cafe asi como despachar la correspondencia y atender un poco como Secretaria a los abogados mayores, todo lo cual hizo que el trato entre ambos comenzara a ser frecuente, comenzando a prolongarse mas alla de lo estrictamente laboral con conversaciones y agradables charlas que instaba -sobre todo el- y que a la niña le encantaba poder satisfacer relatando las mil y una anecdotas de su vida provinciana, de su relacion con sus abuelos y primos, de las vicisitudes escolares, en fin, de un repaso y puesta al dia de lo que habian sido sus casi veinte años de vida.
El, a su vez, enlazaba aquellas conversaciones con anecdotas propias, nacidas al amparo de su vasta experiencia de vida y nutrida a lo largo de los años con viajes, vinculos, gestiones politicas, profesionales e inclusive familiares ya que ademas de una primera y lejana esposa habia tenido varios romances mas de los que muy poco blanqueara a los suyos.
Un buen dia, al terminar la jornada laboral, con otro colega estabamos tomando algo en un bar que habia al lado de la oficina cuando advertimos que desde nuestro edificio, muy contentos y tomados de la mano salian nuestros dos personajes y se los tragaba la noche.
No dijimos nada pero, desde entonces, no podiamos dejar de mirar y de observar cuanto pudiera pasar con y entre ellos, quienes dia a dia estaban mas tiempo juntos en la oficina del abogado que, al terminar de trabajar la llevaba consigo en el auto hasta la casa que ella compartia con su abuela quien, con toda seguridad, ya habria adivinado lo que ocurria entre ambos
Asi paso el tiempo, no se cuanto, pero llego un dia en que el abogado comunico en la familia que se habia enamorado de la joven y que luego de casarse por civil, se irian como es logico a vivir juntos, lo cual a todos los dejo muy sorprendidos, menos a mi que habia sido testigo de primera mano del nacimiento de este amor.
Y el abogado sesenton, a partir de entonces, rejuvenecio varios años y por su parte la joven parecia que habia crecido de repente, vistiendose y comportandose como una mujer madura. Pasaron varios años y todos nos acostumbramos a compartir nuestros eventos familiares con este matrimonio que no estaba casado "como Dios manda" sino con un matrimonio civil que, por lo menos, a ellos les bastaba.
Pero claro, la joven -como muchas mujeres- queria tener hijos y si bien el abogado estaba fisicamente en condiciones de darle ese regalo, antes que nada penso en el futuro de esa posible criatura que creceria junto a un padre tan pero tan mayor que, ademas, podia llegar a morir antes que su hijo llegara a la madurez, que con mucho criterio y una enorme cuota de amor, resolvio que la joven pudiera cumplir con sus sueños, y la dejo partir.
Y ella se unio, un tiempo despues a otra persona con quien comenzo a convivir pero en otra ciudad, con quien tuvo dos hijos, tal y como era su deseo, pero durante esos años no dejo de tener algun contacto esporadico con el abogado que, desde la distancia, seguia atentamente sus pasos porque a decir verdad, no podia olvidarla y menos dejar de quererla.
Empero un dia, las cosas por algo suceden, no se bien si fue porque ella tampoco habia logrado olvidarlo, la joven se separo de su pareja y quedo sola con sus dos hijos, en una ciudad lejana, hacia donde el abogado comenzo viajar para estar junto a ella y brindarle su proteccion.
Y como en todos los cuentos, al final el amor se impuso a las diferencias de edad y a las distancias y -en silencio, como se hacen las cosas mas queridas, se unieron en matrimonio religioso por la Iglesia, el viudo de su primera esposa y ella soltera, seguramente como lo habrian querido hacer desde el comienzo, si se les hubiese permitido.
Y el entonces comenzo visitarla con mucha frecuencia y a trasladarse hasta aquella ciudad cada vez que podia hasta que un dia el abogado, ya con mas de noventa se enfermo solo de vejez y ella - solo cuarentona- se traslado a su lado para cuidarlo, como el lo habia hecho con ella siempre, y alli permanecio hasta el dia en que el hombre partio, con la enorme satisfaccion de haber compartido los ultimos dias de su vida con una gran mujer, que era la Luz de sus ojos, y quien regreso a su ciudad con toda la tristeza a cuestas pero tambien sabiendo que a lo largo de su vida habia tenido la oportunidad de vivir un gran amor, y que ahora podia contarlo.
Empero un dia, las cosas por algo suceden, no se bien si fue porque ella tampoco habia logrado olvidarlo, la joven se separo de su pareja y quedo sola con sus dos hijos, en una ciudad lejana, hacia donde el abogado comenzo viajar para estar junto a ella y brindarle su proteccion.
Y como en todos los cuentos, al final el amor se impuso a las diferencias de edad y a las distancias y -en silencio, como se hacen las cosas mas queridas, se unieron en matrimonio religioso por la Iglesia, el viudo de su primera esposa y ella soltera, seguramente como lo habrian querido hacer desde el comienzo, si se les hubiese permitido.
Y el entonces comenzo visitarla con mucha frecuencia y a trasladarse hasta aquella ciudad cada vez que podia hasta que un dia el abogado, ya con mas de noventa se enfermo solo de vejez y ella - solo cuarentona- se traslado a su lado para cuidarlo, como el lo habia hecho con ella siempre, y alli permanecio hasta el dia en que el hombre partio, con la enorme satisfaccion de haber compartido los ultimos dias de su vida con una gran mujer, que era la Luz de sus ojos, y quien regreso a su ciudad con toda la tristeza a cuestas pero tambien sabiendo que a lo largo de su vida habia tenido la oportunidad de vivir un gran amor, y que ahora podia contarlo.
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